Plaza Dam Ámsterdam
La Plaza Dam debe su nombre al dique original que cruzaba el río Amstel en este preciso lugar. En su centro se erige el Monumento Nacional que es un majestuoso obelisco de mármol de 22 metros construido en honor a los caídos en la Segunda Guerra Mundial. El conjunto escultórico presenta una hilera de cuerpos que simbolizan el renacimiento y el sufrimiento acogidos por figuras alegóricas. En su base se custodian 22 urnas con tierra de todas las provincias de los Países Bajos y de Indonesia que fue la antigua colonia de las Indias Orientales.
El Palacio Real y su grandeza neoclásica
La plaza está presidida por el Palacio Real originalmente concebido como el Nuevo Ayuntamiento. Este edificio construido entre 1648 y 1655 bajo un estilo neoclásico con una longitud de 80 metros se convirtió en el ayuntamiento más grande de Europa en su época. Su construcción fue una verdadera proeza de ingeniería ya que se asienta sobre un total de 13659 pilares de madera de 12 metros de largo cada uno.
Destaca su frontispicio con figuras que representan a las ciudades del mundo ofreciendo sus mercancías a una figura femenina que simboliza a Ámsterdam dando realce a la importancia comercial que la ciudad tuvo en su Edad de Oro. Sobre el frontón la figura de Atlas sostiene el globo terráqueo. Tras las guerras napoleónicas en 1808 Luis Napoleón transformó el edificio en Palacio Real. La figura de la paz con una rama de olivo simboliza el Tratado de Münster de 1648 con el que se puso fin a la guerra de los 80 años contra España.
Aquí se dictaban las sentencias importantes ante el pueblo que miraba ansioso desde la explanada. En su sótano se almacenaron durante años los millones de florines de oro. Si observa sobre la entrada a la corte de los magistrados verá una estatua de la justicia ciega con su espada de ejecución en compañía de la muerte y el justo castigo. La diosa Venus preside la sala de matrimonios aportando una nota de divinidad al amor.
Arte y monarquía en la Iglesia Nueva
Cultura contemporánea y vida social
La Plaza Dam saltó a la fama universal durante la década de los sesenta cuando se daban cita los hippies de toda Europa. Ya antes era considerada como el punto de encuentro de la comunidad para ceremonias públicas. Hoy durante el verano viajeros de todo el mundo cumplen con el ritual de sentarse en las escalinatas blancas que rodean el monumento para tomar el sol charlar וdisfrutar tranquilamente del ambiente de la ciudad.

